COSMETOLOGIA
QUE ES
La cosmetología, es la ciencia encargada de hacer el estudio de distintos productos que al ser aplicados generan numerosos beneficios, haciendo énfasis en la piel del rostro, sin embargo también se trabaja con la piel de todo el cuerpo.
El empleo de los productos va estar directamente afectado por el tipo de cutis y de piel que posea la persona, esto con un único fin que es garantizar el embellecimiento total de la piel de manera saludable y natural; en el análisis realizado se toman distintas consideraciones
TIPOS DE PIEL EN LA COSMETOLOGIA
Se pueden utilizar diferentes criterios para clasificar la piel. Una
de las más aceptadas se basa en la naturaleza de la emulsión que se
forma sobre la superficie corporal entre las moléculas lipídicas y
acuosas cutáneas o externas, denominada manto hidrolipídico o emulsión
epicutanea.
No obstante, existen otros factores, sobre todo fisiológicos,
relacionados con las características y el comportamiento de la
superficie de la piel. Se puede clasificar:
- Según la epidermis:
– Piel gruesa: aquella que posee un estrato
córneo bien desarrollado. La suelen presentar personas expuestas de
forma crónica al sol, ya que uno de sus efectos es la hiperqueratosis
(engrosamiento del estrato corneo). Su aspecto es tosco, con los poros
dilatados y de color opaco amarillento. Es una epidermis gruesa y
queratinizada, con un aspecto amarillento debido a la queratina.
– Piel delgada: posee una capa córnea fina.
Propia de mujeres y de zonas corporales cubiertas. Presenta una
superficie uniforme, con poros poco visibles y de color sonrosado
traslúcido.
2 .Según la dermis.
La firmeza, elasticidad y capacidad de recuperación de la piel,
dependen básicamente de las características de la dermis. Se puede
dividir en:
– Piel tónica: es aquella que presenta tensión y elasticidad.
– Piel flácida: es aquella que ha perdido la
elasticidad y la capacidad de recuperación después de someterse a una
deformación. Presenta estas características pieles envejecidas e incluso
pieles jóvenes que han sufrido un adelgazamiento brusco o ciertas
enfermedades.
3.- Según las secreciones.
La emulsión epicutanea o manto hidrolipidico es la emulsión formada
por el agua procedente de las glándulas sudoríparas y el ambiente, junto
con los lípidos de las glándulas sebáceas y de la capa córnea. Es una
película que recubre el estrato córneo, ayudando al mantenimiento de la
función de barrera.
Según la fase continúa de la emulsión resultante, se forman
emulsiones de fase externa acuosa (O/W) u oleosa (W/O), en función de
los cuales clasificaremos los distintos tipos de piel en:
| PIEL SECA | PIEL NORMAL | PIEL GRASA | |
| Tipo de emulsión | O/W | O/W | W/O |
| Epidermis | Fina | Normal | Gruesa |
| Secreción sebácea | Escasa | Media | Alta |
| Tamaño de poro | Pequeño | Normal | Grande |
La composición y tipo de manto hidrolipídico depende de factores:
– Constitucionales: inherentes al individuo.
– Localización corporal: por ejemplo, la frente es la
localización más rica en glándulas cutáneas, mientras en las piernas la
secreción sebácea es muy escasa.
– Edad: al envejecer se produce un descenso en los niveles de
secreción sebácea y el estrato corneo se vuelve más seco y tiende a
agrietarse.
– Sexo: existe una influencia de las hormonas sexuales sobre las secreciones.
– Ambientales: agentes ambientales externos pueden modificar el aspecto de la piel.
PIEL GRASA
Este tipo de piel presenta una mayor actividad de las glándulas
sebáceas. Tiende a constituir emulsiones con la fase continua formada
por lípidos, dando lugar a una emulsión epicutanea de fase externa
oleosa. Se distinguen varios tipos de piel grasa con distintas
características:
– Piel grasa seborreica: este tipo de piel se presenta principalmente, en individuos de raza latina.
– Piel grasa deshidratada: se desarrolla
cuando la secreción sebácea modifica su composición cualitativa,
disminuyendo la proporción de los lípidos hidrófilos. En estas
condiciones la emulsión epicutánea no se forma o es insuficiente para
proporcionar una adecuada protección, ya que disminuye el agua retenida
al evaporarse está con más facilidad y, por tanto, la piel se
deshidrata.
– Piel grasa asfíctica: es una piel que ha
alcanzado este estado por la utilización errónea de productos
cosméticos. Por ejemplo, el empleo de productos demasiado astringentes
que cierran los poros provoca una alteración en la composición de la
secreción sebácea, originando la producción de grasa solidificada que,
por la hipertrofia de la capa córnea, tiene dificultades en salir al
exterior. Ello origina la aparición de quistes sebáceos o quistes de
millium.
PIEL SECA
La piel seca presenta una emulsión del manto epidérmico de fase
externa acuosa (O/W). Una correcta función barrera presupone una
superficie cutánea lisa, flexible, sin fisuras, sin grietas y con una
descamación imperceptible. Las pieles secas se desarrollan como
consecuencia de una disminución en el contenido de agua del estrato
corneo, dificultando dicha función barrera. Esta hidratación del estrato
córneo depende de muchos factores, tanto internos como externos.
La sequedad cutánea se caracteriza por presentar aspereza,
descamación, pérdida de flexibilidad y elasticidad, grietas e
hiperqueratosis.
La pérdida de agua puede deberse a:
Disfunciones fisiológicas:
– Disminución de la secreción sebácea o alipica. Supone la
deshidratación de las capas corneas superficiales y propicia una
alteración de la función barrera por parte de los agentes externos.
– La falta de precursores (filagrina) de las moléculas
hidroscopicas que constituyen el factor de hidratación natural (FHN) de
los corneocitos. Como consecuencia aparecen sequedad y aspereza cutánea
que dificultan la función barrera.
– La escasez y alteración de los lípidos que forman las
membranas corneas y la sustancia cementante intercorneal, pueden
incrementar la perdida de agua y causar aspereza y sequedad.
– Existen patologías cutáneas, como ictiosis, psoriasis,
xerosis o dermatitis seca, ligafas a una hiperqueratosis y que son causa
de deshidratación, sequedad, descamación y aspereza en el estrato
córneo.
Agentes externos:
– El calor seco intenso y persistente, provoca una pérdida de
agua que modifica la fase acuosa de la emulsión epicutanea reduciendo el
entorno acuoso de las sustancia higroscópicas del factor natural de
hidratación (FHN) y eliminando las láminas de agua que forman parte de
la sustancia lipídica cementante entre las células corneales.
– El frio puede afectar las actividades enzimáticas que
transforman los aminoácidos precursores de las sustancias que forman
FHN.
– El exceso de radiación UV puede dañar las proteínas corneas y
los lípidos lábiles. A largo plazo produce hiperqueratosis que se
manifiesta con sequedad y aspereza cutánea.
– La utilización continuada de jabones y detergentes pueden
provocar una pérdida de los lípidos superficiales, por lo que desaparece
la emulsión epicutanea y produce un resecamiento de la epidermis.
También es posible una eliminación de parte de los lípidos cementantes
empeorando los signos de la sequedad.
– Los productos alcalinos pueden bloquear la capacidad tampón
del estrato córneo y provocar la pérdida de la acidez fisiológica
característica de la capa córnea.
La sequedad cutánea puede ser ocasional o crónica. La piel seca
constitucional se caracteriza por ser gruesa, áspera y rugosa al tacto,
con una descamación anormal. Presenta poca tolerancia a los agentes
externos. El síntoma acompañante más frecuente es el prurito, que se
atribuye a una alteración del umbral sensorial o la penetración de
irritantes a través de un estrato corneo anormal. Es frecuente en
personas ancianas o con dermatitis atópica.
Dentro de las pieles secas ocasionales o temporales se encuentran
principalmente las pieles secas alipidicas y las pieles secas
deshidratadas.
Las pieles alipidicas se caracterizan por una disminución del nivel
lipídico en la secreción sebácea, ocasionando la deshidratación de la
capa cornea por una menor protección de la emulsión epicutanea.
Estas pieles suelen presentar:
– Color blanco rosado
– Espesor fino
– Aspecto mate y marchito
– Poros cerrados e imperceptibles a simple vista
– Tacto áspero
– Fácil descamación
– Tendencia a presentar arrugas
– Resiste muy mal los cambios climáticos
– Las glándulas sebáceas y sudoríparas se encuentran disminuida de volumen
– Toleran los jabones
– Se broncea con dificultad
– No suele tener comedones
– Perdida de elasticidad
– La sensibilidad a los agentes externos favorece la aparición de rojeces y descamaciones.
Las pieles deshidratadas deben su sequedad a un déficit de agua en el
estrato corneo. Lo agentes externos favorecen la eliminación del agua
superficial conduciendo a un resecamiento y mayor descamación cornea.
Sus características son:
– Tacto áspero
– Piel con espesor fino
– Aspecto mate, sin brillo
– Gran tendencia a las arrugas y a que se infecten los poros (granos)
– Tolera muy mal los jabones
– Broncea difícilmente
– Fácil descamación
– Mala adaptabilidad a los cambios climáticos
– Piel muy sensible, que se irrita con facilidad
– Sensación de tirantez
– No suele presentar comedones
PIEL NORMAL
Es aquella cuyo manto hidrolipidico se halla correctamente formado,
con una cantidad de lípidos idónea y constituyendo una emulsión de fase
externa acuosa (O/W) o de fase externa oleosa (W/O), bien constituida.
La función barrera no presenta ninguna alteración y la hidratación
cutánea presenta una normalidad absoluta. Sus características son:
– Color rosado uniforme
– Tacto muy suave, aterciopelado. Propio de pieles jóvenes.
– Espesor fino
– Lisa, sin arrugas y elástica
– Flexible, tónica
– Bien irrigada
– Poros cerrados y pequeños
– No hay presencia de aspectos poco estéticos como manchas, poros abiertos o líneas tirantes.
– No hay brillo grasiento
– Tiene una superficie lubricada y humedecida
– Presenta una buena tolerancia a los jabones
– Broncea al sol en exposiciones normales y controladas
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